20. Noches de amor efímero

(Paloma Pedrero)

"El amor, antídoto contra la soledad, la tristeza y la incomprensión"

Paloma Pedrero es sin duda una de las voces más personales de la dramaturgia española de las dos últimas décadas del siglo XX. La inmediatez de los conflictos que desarrollan sus obras y su cotidianeidad permite clasificarla como una dramaturga de orientación realista. Su temprana vinculación al teatro como actriz, directora, etc., y no exclusivamente como dramaturga, confiere a sus piezas un peculiar marchamo de autenticidad.

Beligerante con los convencionalismos, cuyos zarpazos ha tenido que sentir en propia carne, el teatro de Paloma Pedrero es un duro alegato contra la hipocresía y contra el egoísmo que gobiernan las relaciones humanas, contra la frivolidad y contra los falsos paraísos que nos promete el “progreso”. Sus personajes son seres desvalidos, desarraigados o marginales, como Vanesa, la prostituta de De la noche al alba (o el boxeador sonado, o el torero retirado de Invierno de luna alegre); seres acosados por la soledad o por la derrota, como el drogata Ángel, o Rosi, la maltratada ama de casa de La noche que ilumina, (o como Juan, de Una estrella); por no citar sino algunos ejemplos. Son hombres o mujeres comunes, sorprendidos en un momento particularmente crítico de sus existencias, momentos en que la búsqueda del núcleo de su identidad personal se hace más perentoria, lacerante incluso, porque, con frecuencia, esa búsqueda choca con la incomprensión del otro, (del amigo, o amiga, o de la pareja, ej.: La llamada de Lauren..., o de los progenitores) o con su afán de dominio, o porque está en juego su libertad. Por eso adivinamos en ellos un indomable espíritu de rebeldía y de afirmación personal.

Una ojeada rápida a la obra publicada de Paloma Pedrero muestra un rasgo estructural perceptible: la preferencia de la autora por la pieza breve como vehículo expresivo. Recomendamos, pues, iniciar la lectura de su teatro por tres obras representativas de sus dramas en un acto: Solos esta noche, De la noche al alba y La noche que ilumina, todas ellas agrupadas bajo el título genérico de: Noches de amor efímero, porque suponen el encuentro repentino y fugaz con el amor como antídoto contra la soledad, la tristeza o la incomprensión.