"¿Vivimos civilizadamente?"
A comienzos del siglo XX, el jefe samoano Tuiavii de Tiavea viajó a Europa. Algunos años después escribió unos discursos dirigidos a su pueblo con el fin de que la seducción de la civilización occidental no les hiciese abandonar usos y costumbres centenarios y propios. Un amigo de este jefe samoano, Erich Scheurmann, recopiló estos discursos y los publicó por primera vez en alemán en los años veinte.
En este libro, que no fue concebido como tal, el jefe samoano adopta el papel de narrador ingenuo, y describe en los diversos capítulos los modos de vivir de los occidentales; ésos que, por contraposición a otros pueblos y países menos desarrollados, llamamos con arrogancia “civilizados”. Tuiavii de Tiavea habla a los samoanos de “taparrabos y esteras” (la ropa), de “canastas e islas de piedra” (las casas), de “metal redondo y el papel tosco” (el dinero), así como del estilo de vida que llevamos los occidentales (profesiones, religión, pensamiento, etc.).
Tras su lectura, abandonamos para siempre la visión autocomplaciente, miramos de otro modo nuestro natural modo de vida y nos preguntamos para qué sirve todo esto, si es el único modo posible de vivir, si necesitamos tanto, si somos así más felices…