Aspectos formales:
El argumento es muy sencillo y se desarrolla de forma lineal. Los dos primeros capítulos sintetizan el hallazgo de niño y su etapa de aprendizaje; en el resto, o sea prácticamente la totalidad del libro, la autora se demora en relatar los pormenores de la amistad del protagonista con el prófugo.
El estilo es ágil, llano, sin concesiones al retoricismo. La imaginería es muy elemental aunque traduce espléndidamente la vida sencilla, primitiva, quizá, pero siempre auténtica y apegada a la naturaleza propia de un entorno rural. Narrado en tercera persona, con frecuentes intromisiones de la primera persona que convierten al narrador en un personaje más del relato, la perspectiva de narración, en cualquier caso, por el tono, las valoraciones que hace y las inquietudes que traduce se acerca mucho al punto de vista de un niño, lo que sin duda favorece a las jóvenes lectores la identificación con el personaje.