Aspectos formales:
Es un libro entre la sátira política y el thriller psicológico, no excesivamente largo, unas 180 páginas. La lectura es fácil, prosa ágil, e incisivas imágenes que crean una atmósfera de pesadilla. Algunos monólogos interiores dificultan el reconocimiento del narrador, aunque en general, la perspectiva de narración es nítida y fácilmente perceptible.