Aspectos formales:
El volumen del libro puede inquietar: más de 600 páginas, fragmentos en latín, monjes medievales, discusiones filosóficas y teológicas… Sin embargo, su prosa es fluida y mantiene un perfecto equilibrio entre lo creíble (no hay que olvidar que la acción transcurre en 1327) y lo legible. Su estructura recuerda continuamente a la de la novela negra y detectivesca, con muchas alusiones a Sherlock Holmes ("Elemental, querido Adso", dice a veces Guillermo): hay un enigma, la correspondiente investigación y la solución final. El bagaje cultural del lector producirá un mayor o menor ahondamiento en la trama, subtramas y recovecos de la narración, pero eso no quiere decir que sólo esté al alcance de unos pocos: como las muñecas rusas, podemos descubrir más o menos, pero cualquier persona a la que no asuste un libro que le desafía puede leerlo con provecho y pasión.
Además, el libro puede leerse y releerse: en cada ocasión será un libro nuevo cuyo interés aumentará al penetrar más en esa perfecta simbiosis entre el best-seller y la gran literatura. Es la diferencia entre la novela-kleenex y la obra maestra.
En la mayoría de las ediciones se incluye la traducción de los fragmentos en latín.