"La calidad de un régimen democrático depende de la capacidad de los ciudadanos para informarse, criticar las ideas, evaluar los argumentos, justificar sus propias opciones. Cuando se carecen de estas facultades, proporcionadas fundamentalmente por la lectura, las sociedades son vulnerables a cualquier ideología fanática. Los sentimientos no articulados son fáciles de manejar, y proporcionan una unificación emocional poderosísima. No es de extrañar que todos los dictadores hayan execrado la lectura, y la hayan prohibido cuando estaba dentro de sus posibilidades hacerlo".
José Antonio Marina y María de la Válgoma: La magia de leer.